Hoy nos encontramos escribiendo con una profunda tristeza y con el corazón lleno de recuerdos, pues hemos perdido a una de las figuras más queridas y admiradas de nuestra comunidad escolar de los últimos años. La profesora Evelia García, quien se dedicó por más de 40 años a enseñar música, nos ha dejado, dejando un gran vacío en el colegio y en el barrio.
La profesora Evelia no era solo una educadora, sino una verdadera guía, un faro para todos aquellos que tuvieron el privilegio de ser sus alumnos. A lo largo de su carrera, gran número de niños y adolescentes se vieron inspirados por su pasión desbordante por la música. A través de su enseñanza, Evelia no solo transmitió las notas y armonías de las partituras, sino también los valores de la disciplina, el esfuerzo y la expresión artística.
Evelia tuvo una vida sencilla junto a sus hermanas, dedicada a su gran pasión. Juntas formaron un hogar lleno de risas, notas musicales y una calidez que sólo las almas generosas pueden ofrecer. Evelia tenía la voz cantarina y muy cálida. Así la recuerdo yo. Estaba siempre dispuesta a escuchar, a brindar consejos sabios o simplemente a ofrecer una sonrisa en medio de un día complicado. Y esa voz tranquila, que nunca se alteraba, transmitía una gran paz. Su generosidad y su entrega la convirtieron en una persona especial, que marcó la vida de todos los que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino.

Aunque ya se había retirado de la enseñanza hace algunos años, las aulas que ella llenó de acordes siguen resonando con su legado. Las voces que ella ayudó a formar, los músicos que ella inspiró hoy ya son padres de algunos de nuestros alumnos y continúan llevando su espíritu en cada melodía, en cada nota tocada.
Lo que hoy podemos hacer es recordar sus enseñanzas, valorar la importancia de la música en nuestras vidas y transmitir a las generaciones futuras el amor que ella nos dio. Evelia, con su dedicación y amor por la música y los niños, nos dejó un ejemplo que nunca olvidaremos. Ella nos introdujo y nos acompañó tantas veces en el himno dedicado a nuestra patrona la Virgen de las Delicias. Con su inseparable guitarra marcó cientos de eucaristías, de fiestas, de celebraciones, que se volvían mucho más alegres si Evelia estaba presente.
Hoy, mientras lamentamos su partida, también celebramos su vida. Una vida llena de amor por la enseñanza, por el arte, por la música y, sobre todo, por los niños. Rezamos para que ya esté descansando con el Padre y su querida Virgen de las Delicias.
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