Ana Iglesias se jubila tras más de 40 años dedicados a la educación
Hay personas que dejan una huella imborrable en la historia de un colegio. Ese es, sin duda, el caso de Ana Iglesias, quien, tras más de cuatro décadas de entrega, dedicación y vocación educativa, comienza una nueva etapa con motivo de su jubilación.
La historia de Ana con nuestro colegio es muy especial, porque antes de ser maestra fue alumna de estas mismas aulas. Aquí creció, aprendió y soñó con un futuro que, con el paso de los años, la llevó a regresar para convertirse en una de las docentes más queridas y respetadas por toda la comunidad educativa.
Durante más de 40 años ha acompañado a generaciones de niños y niñas en sus andanzas académicas y personales en la etapa Primaria. Su cercanía, su inmensa calidad humana y su cariño hacia cada uno de sus alumnos han hecho de ella una maestra inolvidable. Siempre ha sabido transmitir no solo conocimientos, sino también valores, respeto, esfuerzo e ilusión por aprender.
Quienes han compartido con ella el día a día destacan su incansable capacidad de trabajo, su enorme compromiso con el colegio y su constante afán de superación. Perfeccionista hasta el último día, Ana ha preparado cada clase, cada actividad y cada proyecto con el mismo entusiasmo que el primer día, convencida de que la educación y los niños merecen siempre lo mejor. Su profesionalidad ha ido siempre de la mano de una gran sensibilidad y de una vocación auténtica por la enseñanza. Gracias a ello, ha contribuido de manera decisiva a construir el ambiente familiar y acogedor que caracteriza a nuestro centro.
Hoy despedimos a una excelente maestra, gran compañera y verdadera amiga pero, sobre todo, rendimos homenaje a una persona entrañable que ha formado parte de la vida de nuestro colegio durante gran parte de su historia, primero como alumna y después como educadora.
Querida Ana, gracias por tantos años de entrega, por tu ejemplo, por tu dedicación y por el cariño que has sembrado en miles de alumnos, familias y compañeros. Tu legado permanecerá para siempre entre estas paredes y en el corazón de quienes hemos tenido la suerte de conocerte. Toda la comunidad educativa y especialmente tus compañeros te deseamos una feliz jubilación, llena de nuevos proyectos, tiempo para disfrutar y la satisfacción de haber dejado una profunda huella en tantas vidas. Esta siempre será tu casa.

